20 sept. 2009

Europa sí protege al profesor

La iniciativa de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, de aprobar la «Ley de Autoridad del Profesor» ha abierto un encendido debate, aunque todos los sectores educativos coinciden en la necesidad del reconocimiento legal de la autoridad del profesor y en su dignificación social.

Se trata de que los docentes no se vean indefensos ante el acoso y la violencia de los alumnos o de sus padres y de que los delitos contra ellos pueden ser considerados como atentado contra la autoridad. Una ley al respecto constituiría también un refuerzo moral para un profesorado excesivamente desmoralizado. ¿Qué ocurre en nuestro entorno? A continuación realizamos un recorrido por los países más representativos.

Normas de cada país


Gran Bretaña

Una agresión a un maestro se equipara con un delito contra un agente del orden.
Un padre con malos modales puede ser multado hasta con 575 euros.
Se producen 250 agresiones a docentes cada año en las escuelas.

Italia

Los alumnos se ponen en pie cuando el profesor entra en el aula.
Los maestros no sufren el fenómeno de la indisciplina que se vive en otros países.
El mayor problema está en la integración de los estudiantes inmigrantes.

Francia

Los menores pueden sufrir penas de cárcel por agredir a un profesor.
Hay parejas o patrullas de policías en las propias escuelas y sus inmediaciones para vigilar a la convivencia.
El diálogo entre padres, policías, jueces y docentes no siempre da resultados.

Centroeuropa

Los docentes y los alumnos se tratan de usted. Los segundos saludan siempre o se levantan cuando entran en clase los primeros.
El profesor espera de los estudiantes un amplio grado de debate e intervención en la clases frente al estilo unidireccional.
Las familias rotas perturban la vida escolar.

Países nórdicos

Los profesores pueden confiscar cualquier objeto, desde gorras a móviles.
Está prohibido masticar chicles, caramelos, chillar e insultar.
Los padres son avisados por SMS si su hijo hace novillos o se porta mal.