4 feb. 2013

Carta de un profesor

Querida Presidenta de la Federación de Asociaciones de padres de Alcobendas, Presidenta de la Asociación de padres del IES Severo Ochoa:

Leo su comunicación con sorpresa, y con cierta sensación de estupor e indignación, a la vez que comprendo el estado de ánimo que revelan sus palabras.


Alcobendas es una ciudad que en la propaganda institucional se postula como "un modelo de ciudad" -refundición de aquel más pretencioso "un sol de ciudad" de unos años atrás. De justicia es reconocer su apuesta por la modernización y los logros alcanzados en apoyo a la promoción cultural y educativa, al asociacionismo, al deporte, al equipamiento urbano, a la gestión ecológica..., a la vez que a la propaganda y publicidad de su gestión y de sus gestores. No hay publicación municipal o subvencionada -incluidas las agendas educativas de institutos o colegios- desaprovechada para la imagen personal o la "foto de familia" de los munícipes junto a cuantas celebridades aparecen por aquí. Todo -remedando el viejo lema jesuítico- para mayor gloria del regidor (Ad maiorem Dei gloriam, dice el original).

Buena excusa la de la crisis general. Es hora de mantener lo esencial, lo que da imagen, porque aparece en los medios, en las teles, actividades "con rentabilidad inmediata y visible": carreras ciclistas, carreras marathón o cross que adquieren celebridad en su reiteración y "hablan" y "venden" (la clásica de Alcobendas), son inversión (¿en votos?).
Las Asociaciones de padres son espacios de silencio, de "gasto" invisible. Los chicos no votan. Nadie ve la rentabilidad de los recursos empleados (dinero, tiempo, ideas, compromiso personal) en complementar la tarea educativa en espacios adonde no llega el sobreestirado brazo de la administración educativa. Si se apura, es cosa de cuatro madres "metomeentodo", ociosas y con afán de protagonismo personal, y no verdadero compromiso de apuesta por la calidad de la formación de los jóvenes estudiantes, desvelo de las familias por la educación integral de sus hijos. Buena excusa la de la crisis general para dejarles a ustedes con las manos atadas, sin recursos, sin voz, testimoniales presencias en los actos paraacadémicos, inanes en los centros. No se tiene empacho en cuestionar su valor, su necesidad, su para qué... ¡Gasto inútil!
Alcobendas parece apostar más por la multiplicación de actividades sobre todo de carácter lúdico que por el fomento profundo de valores. Ustedes son una carga. Nos llenan además de escritos las oficinas, de manifestaciones las calles... Nadie duda de su origen reivindicativo, y, por ello, incomodante. ¿Qué tal si, en épocas de mayorías absolutas, probamos a dejar las cosas como están a ver qué tal quedan?
Desde mi convicciones personales, mi compromiso con la educación y mi condición de profesor estoy a su lado: una voz más en la reivindicación de su derecho a apoyar a sus hijos en una educación de valores, de modelación de personas críticas en sus planteamientos, firmes en sus convicciones y valores éticos, y no en ese "producto" de consumidores acríticos y votantes irreflexivos que a veces parecen promover nuestras instituciones.

Un fuerte abrazo. Heliodoro Fuente.