25 abr. 2011

I olimpiada filosófica de madrid: dos finalistas y un premio para nuestro centro

I Olimpiada filosófica de Madrid: David González Tejada y Tarek Salsaá, alumnos de 1º de Bachillerato, tercer premio y finalista respectivamente

Los días 8 y 9 de abril fueron dos días intensos, llenos de actividades, pero a la vez muy emocionantes. Ambas jornadas representaron una auténtica fiesta para el mundo de la Filosofía, ya que se habían programado diversos eventos que culminarían con la final de la I Olimpiada Filosófica de la Comunidad de Madrid.
Nuestro instituto contaba con dos representantes para la gran final, Tarek Salsaá y David González, ambos alumnos de 1º de Bachillerato C, que ya habían sido previamente seleccionados como finalistas por el Comité Organizador de la Olimpiada. Los dos habían preparado con antelación bastantes materiales de apoyo que podrían ser útiles para el día de la final, el sábado 9 de abril, en el IES San Isidro de Madrid.
Los 20 alumnos finalistas debieron realizar su último ejercicio filosófico durante una hora y media de duración, después de lo cual pudieron escuchar una charla-coloquio impartida por Jose Antonio Marina. Al final de la charla, el jurado entró en el amplísimo salón de actos del IES San Isidro con las papeletas correspondientes a los que habían considerado como los tres mejores ejercicios de la Olimpiada. Después de conocer el pseudónimo de uno de los trabajos, pudimos constatar, profesores, familiares y amigos, muy emocionados y llenos de júbilo, que se trataba de uno de los nuestros: David González Tejada, quien subió al escenario para leer su disertación ante el público, de igual modo que hicieron los autores de las otras dos disertaciones ganadoras, una correspondiente al Colegio de los Salesianos de Atocha (primer premio) y otra al IES Cervantes de Madrid (segundo premio). Los tres alumnos premiados recibieron valiosos ordenadores personales por su trabajo bien hecho a lo largo de toda la Olimpiada. El resto de finalistas, entre los que figuraba Tarek Salsaá, por haber llegado hasta esta fase, obtuvo también su merecido diploma y reconocimiento.
Esta experiencia se suma a esas otras muchas que dan sentido a nuestra labor docente, que nos enriquecen y nos hacen sentir cada día algo más felices. El hecho de saber que nuestra aportación puede ayudar, aunque sólo sea mínimamente, a despertar grandes talentos es el auténtico motor de nuestra profesión. Gracias chicos, por hacer lo mejor que sois capaces de ofrecer. Con vuestro trabajo nos demostráis mucho, además de reforzar nuestro empeño por seguir andando por este sendero tan gratificante para todos. Muchas gracias de corazón y hasta la siguiente oportunidad, en la que, seguro, estaremos también presentes. O al menos, lo seguiremos intentando.

Pilar García Zarza
Profesora de Filosofía del IES Severo Ochoa